VIDEOJUEGOS

Publicado 4 de octubre 2016 por Susie Locklin
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6 de septiembre, 2016

¿Cuántos de ustedes solían (o aún suelen) jugar videojuegos de carreras? Para nosotros eran “Cruisin’ World” y “Mario Kart”. Para otros, sé que hay más juegos del tipo todoterreno y la lista de los diferentes juegos disponibles es probablemente interminable.

Pero ¿cuántos de ustedes realmente han conducido en una pista de carreras de esas en la vida real? ¿Y lo han hecho no en una sino en todo un grupo de ellas? Ayer, mientras manejaba a través de unas carreteras horribles, a través del lodo, cerca del agua, patinando en la arena, sobre rocas, cuesta arriba, cruzando baches, etc., esa es una de las cosas en que estuve pensando.

Cada una de las visitas a las distintas aldeas de la etnia vigué es algo así como una pista de carreras diferente en un juego de video. Nunca se sabe qué obstáculos va a presentar el recorrido particular de una carrera, y, al igual que en el juego de Mario Kart, donde tus oponentes pueden lanzarte cáscaras de plátano y otras cosas estorbosas, no hay ninguna garantía de que la carretera se verá igual cada vez que la tomes.

Estas carreteras requieren de buenas habilidades en la conducción de motocicletas, e incluso un principiante no puede sentarse en la parte trasera de la moto porque se caerá. Estas carreteras hacen que las carreras de vehículos todoterreno de nuestros países parezcan suaves. Son carreteras que literalmente se vuelven intransitables en ciertas épocas del año. Y es sobre estas carreteras que viven miles de personas que nunca han oído el nombre de Jesús. ¿Valen la pena las sacudidas y los nudillos blancos para que ellos escuchen? Yo he dicho ‘sí’; ¿y tú? ¿Vendrás y tomarás algunas de estas carreteras, estas carreteras de videojuego de la vida real, para que ellos puedan oír de Jesús por primera vez?

(NOTA: La carretera de la foto no es una de las carreteras de que estaba hablando, que llevan a la tierra de los vigués. En su lugar, es una carretera que lleva a otro grupo étnico no alcanzado de otra parte de África Occidental, uno al que todavía ningún misionero se ha ofrecido a ir a trabajar entre ellos).

 

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