PAPEL HIGIÉNICO Y PATRONES DE TRÁNSITO

Publicado 8 de Diciembre 2016 por Jared y Carol Kresge
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2 de noviembre, 2016

Ya han pasado casi tres meses. Mirando hacia atrás, es difícil recordar las primeras semanas y nuestro estado general de apabullamiento con una nueva cultura, un nuevo entorno y un nuevo idioma. No es que haya terminado –no, ¡de ningún modo! Pero nos estamos sintiendo más cómodos y estamos empezando a asimilar el curso de la vida en esta parte del mundo. Si nunca antes has experimentado esto, trataré de demostrar con algunos ejemplos qué se siente establecer el hogar en una nueva cultura.

#1) El recipiente vacío de los bolígrafos

Todos estamos familiarizados con el recipiente rebosante de los bolígrafos sobre el escritorio, las “gavetas de basura” llenas de útiles de escritura de repuesto, y el día que limpias el auto y descubres en la guantera una mina de oro de bolígrafos obsequiados. Y no importa cuánto te esfuerces por reducir su cantidad, simplemente sigue creciendo. Cada vez que nos mudamos, me deshago de los bolígrafos de más, guardando solamente los favoritos.  En esta ocasión solamente conservé tres o cuatro de los mejores, pensando que sería absurdo cargar cincuenta bolígrafos a través del océano. Tal vez fue un error. Todavía no he encontrado un bolígrafo gratuito en el Pacífico Asiático. Durante unas tres semanas estuvimos buscando constantemente esos tres o cuatro bolígrafos que nunca estaban en el lugar correcto ni en el momento adecuado. Finalmente tuvimos la sensatez de comprar unos cuantos más, pero se han necesitado estos tres meses enteros para llenar el recipiente de bolígrafos hasta el punto que consideramos “normal”. Ahora, cada vez que miro mis veinte o más bolígrafos en el recipiente sobre el escritorio, experimento una sensación de comodidad y pertenencia.

#2) La búsqueda del papel higiénico “correcto”

En cada traslado hasta ahora, hemos quedado a poca distancia en auto de un almacén Walmart. Aunque siempre hay cosas que debemos conocer en una nueva ciudad o un nuevo Estado, el hecho de tener un Walmart local le da un poco de cohesión a la vida. Si has estado en un Walmart, has estado en todos. Así que a donde quiera que nos mudábamos, podíamos confiar en que íbamos a hallar nuestros productos de papel favoritos. Imagina lo que implica mudarse a un nuevo país, con marcas totalmente diferentes, etiquetas ilegibles (para nosotros), ¡y una falta general de papel higiénico de doble hoja! Ahora nos hemos vuelto expertos en papel higiénico en el Pacífico Asiático y nos complace anunciar que hemos encontrado nuestra marca favorita. Siempre tratamos de mantener un paquete adicional de reserva (en caso de que el estante de la tienda esté vacío en el día de compras).

#3) Sintiéndonos más cómodos con los patrones del tránsito local

Hasta ahora mi momento más embarazoso en el Pacífico Asiático fue la vez que grité en un taxi porque estuve SEGURA de que estábamos a punto de chocar con un autobús en movimiento. Todos los demás pasajeros (incluido mi esposo) pensaron que estaba loca, y manejaron la situación con mucha tranquilidad. De hecho, para ellos no era una ‘situación’ en absoluto… solo se trataba de una forma de conducir normal. Lentamente estoy aprendiendo a confiar (casi) en todos los conductores; y no, no golpeamos el autobús.

#4) Prefiriendo salsa picante a salsa de tomate

Hace poco en un restaurante local, a Titus y a Ivan les sirvieron una orden de papas a la francesa con tazas pequeñas de salsa de tomate y salsa picante, la una al lado de la otra. Pensamos que Titus se iba a arrepentir de haber sumergido accidentalmente su primera papa frita en la salsa picante, pero no fue así. Con sus ojos muy abiertos exclamó: “¡Esto me gusta más que la salsa de tomate!” y continuó comiendo el resto de sus papas fritas con la salsa anaranjada.

#5) La sensación de frío

Lo admitimos, todavía no hemos llegado a este hito. Pero tal vez algún día realmente sentiré frío cuando entre en un edificio con aire acondicionado o cuando el sol se ponga en nuestra selva ecuatorial. He escuchado que esto les ocurre a algunas personas; de hecho, ¡a Ivan hoy se le puso la piel de gallina en un edificio que tenía aire acondicionado moderado!

Por más que nos sintamos bien de estar más cómodos en nuestra cultura anfitriona, tener algunas fotos en la pared, una alfombra cómoda en el piso, y el aroma de una vela de especias de calabaza ardiendo en la habitación de la familia, estas no son las cosas que realmente nos hacen sentir en casa en cualquier cultura. No queremos engañarnos a nosotros mismos con un falso sentido de pertenencia solo porque hemos logrado rodearnos de algunas cosas familiares. Ora por nosotros mientras transitamos por esta pendiente resbaladiza de hacer un hogar en este mundo mientras al mismo tiempo mantenemos nuestros ojos en nuestro verdadero hogar en el cielo. Sin importar qué molestias o sacrificios sean necesarios, ora para que el deseo más profundo de nuestros corazones sea vivir en total servicio al Rey.

 

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