La gracia de Dios y el trabajo en equipo

Publicado 18 de Diciembre 2012 por NTM

Aun en los centros de capacitación, los misioneros de NTM aprenden a fomentar amistades para preparar los corazones para oír y recibir las buenas nuevas.

“Si yo tuviera que escoger el personaje de una tira cómica para describir a Tristan”, comenta Wes Jank, “sería el panda de Kung-fu Panda”.

Wes dice que Tristan es así. “Es un hombre que revela sus emociones en la cara y cuya vida es extravertida”, agrega Wes.

Wes conoció a Tristan hace casi tres años, durante su primer año en la capacitación misionera de NTM. Wes y su esposa, Tenley, estuvieron haciendo trabajo voluntario durante un tiempo, simplemente pasaban tiempo con algunos jóvenes del lugar.

Una parte de la capacitación misionera de NTM anima a los estudiantes a pasar un tiempo considerable en la comunidad, fomentando amistades. Wes informa que él y Tenley tuvieron el privilegio de enseñar la Biblia en forma cronológica a un puñado de adolescentes.

Tristan era un integrante de ese grupo.

“La verdad es que fue un año muy difícil para mi esposa y para mí”, comparte abiertamente Wesley. “Ambos hicimos un compromiso con esos chicos y dedicamos nuestras vidas a ellos; y siendo honesto, fue desagradable… muy desagradable”.

Muy pocas personas de nuestra tribu de adolescentes conocían a Jesús; muy pocas.

Por eso trabajábamos. En ese tiempo no teníamos hijos, así que podíamos pasar mucho tiempo con ellos, aprovechando cada oportunidad para participar en sus vidas.

Y a cambio de todo nuestro duro trabajo no vimos ni una sola alma llegando a conocer a Jesús… ni una sola, ni siquiera mi amigo Tristan”, continúa Wes.

Al comienzo del segundo año como estudiantes del Centro de Capacitación Misionera, Wes y Tenley tuvieron muchos cambios en su vida. Algunos de esos cambios tenían que ver con un aumento en el trabajo de sus clases, pero los más dramáticos ocurrieron con la llegada de su bebé.

De repente se dieron cuenta que no tenían tiempo suficiente para hacer muchas de las cosas en que estaban involucrados.

Afortunadamente, dice Wes, otras personas se unieron a su equipo para alcanzar a los jóvenes de la localidad. “Fue chévere ver trabajando al Cuerpo de Cristo en la forma que debe ser”, dice Wes.

Los meses pasaron y Wes y Tenley se graduaron del centro de capacitación misionera y viajaron a varios sitios en busca de apoyadores para su ministerio.

Y luego, dice Wes, la obra de Dios en esos jóvenes del pueblo empezó a ser visible.

“Y esto es lo que más duele”, comparte él, “¡después que nos fuimos, los chicos empezaron a ser salvos!  ¿Y adivinen quién estaba entre ellos? Correcto, era mi amigo Tristan”.

El versículo que llamó la atención de Wes fue 1 Corintios 3:7: “Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento”.

La obra de Dios en la vida de Tristan y en las vidas de otros jóvenes del grupo llevó a Wes a una profunda verdad de cómo obra Él. Dios bendice a los equipos de personas que le sirven fielmente y dejan los resultados en Sus manos.

Y Wes está feliz de haber tenido parte en algo grande que Dios estuvo haciendo todo el tiempo en las vidas de estos jóvenes. “Éramos un equipo”, explica Wes. “Mi esposa y yo plantamos semillas, otros regaron y finalmente estamos viendo los primeros frutos; fue un tiempo emocionante”.

Han pasado un poco más de tres años desde que Wes y Tenley empezaron a trabajar con los jóvenes de ese pequeño pueblo. Hace poco, Wes tuvo la oportunidad de visitar a Tristan en la universidad cristiana.

“¡Qué bueno que mi amigo Tristan está en una universidad cristiana!”, exclama Wes.

Y finalmente, Tristan tuvo la oportunidad de compartir su testimonio.

Él empezó hablando del pecado y de cómo estaba separado de Dios, usando versículos para respaldar lo que estaba diciendo mientras le explicaba a Wes lo que Jesús había hecho por él.

Y la obra de transformación divina era muy evidente.

“Mi amigo, el Kung Fu Panda, es cristiano. ¡Tristan conoce a Jesús!” comparte gozoso Wes.

“Y esa es la razón de por qué somos misioneros”, agrega él, “ver que la gente perdida llegue a Jesús”.

Wes y Tenley están muy agradecidos por el entrenamiento que recibieron en el Centro de Capacitación Misionera de NTM y por la tarea de fomento de amistades que Dios usó en maneras maravillosas para añadir almas a Su reino. Actualmente ellos se están preparando para ir al extranjero con el fin de participar en un ministerio de plantación de iglesias con NTM. Y nuevamente volverán a ser parte de un equipo cuyos esfuerzos bendecirá Dios y usará para Su gloria.

Piensen en esto: Qué mejor equipo para unirse uno que el equipo de Dios –aquellos que comparten en todo el mundo las buenas nuevas con personas que necesitan conocerlo urgentemente a Él.

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New Tribes Mission - Espanol

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