Cuando la fe en Cristo es costosa

Publicado 4 de abril 2014 por NTM

Algunos creyentes tienen que tomar decisiones difíciles y vivir vidas duras.

Susie Locklin dice que ella no ha tenido que experimentar personalmente ninguna persecución por ser seguidora de Cristo o por compartir las buenas nuevas de Jesús en el sitio al que Dios la ha llevado a ministrar.

“Hasta ahora no he tenido que preocuparme mucho al respecto”, comenta Susie. “Pero para aquellos que dejan una religión diferente por acudir a Cristo, puede ser una historia distinta”.

Tomemos como ejemplo al creyente joven que entregó su vida a Jesús, y de quien Susie escuchó recientemente. Su familia, que se comprometió con una religión grande del mundo, sintió que él los había avergonzado. Ellos le prepararon una comida envenenada, informa Susie, pero Dios le dio sabiduría a este joven para no comerla; entonces una noche algunos miembros de la familia lo esperaron con cuchillos planeando cortarle la garganta. Nuevamente el joven sintió la guía de Dios y no fue a casa, sino que optó por quedarse en la casa de su pastor.

Susie comparte que en los sitios vecinos hay más historias de lo que puede costar permanecer firme en la fe. “Yo podría contarles de una muchacha joven que fue echada de la casa de su padre porque un hombre cristiano pidió su mano en matrimonio. Pasaron varios años antes que su padre estuviera dispuesto a verla de nuevo y él se aseguró de que nadie en la familia asistiera a la boda”.

Susie cita los ejemplos de un adolescente que se puso del lado de Cristo y fue excluido del hogar y de otros cuyas vidas han sido amenazadas por venir a Cristo o por asistir a la iglesia. “Aun un anciano me dijo que si alguno de su grupo étnico se convertía al cristianismo, ellos tenían ‘maneras de hacer que no viviera mucho tiempo’”.

Estas historias de creyentes que sufren por su fe, explica Susie, no son nuevas para ella. “Lo que es nuevo es que ya no son historias de mártires en lejanas tierras, se trata de mis amigos. Y ellos no se ven a sí mismos como héroes —sólo es parte de la vida. Aquí uno tiene que decidir si se pone del lado de Jesús o no”.

Susie se consuela con las palabras de Jesús en Juan 16:33, las cuales compartió con ella recientemente un pastor local. “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.

Ella sabe que paz y ánimo en medio del sufrimiento sólo pueden venir de Cristo. “Oren por la iglesia alrededor del mundo”, exhorta Susie; “oren para que juntos permanezcamos firmes para nuestro Señor. Y oremos también por aquellos que aún no han oído ni respondido al Evangelio, pero quienes probablemente tendrán que soportar este tipo de persecución cuando lo hagan”.

“Después de todo”, añade ella, “todos estamos en la misma familia, ¿verdad?”.

Por qué no te detienes ahora mismo y oras por creyentes de sitios difíciles que sufren por su fe.

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