Aliento mutuo

Publicado 20 de Mayo 2016 por John y Jessi George

9 de mayo, 2016

Después de lo que parecen muchos años de capacitación, preparación y aprendizaje, mi esposo hizo su trabajo en esta semana. Les enseñó a los maestros bíblicos de la etnia hewa los capítulos uno y dos del libro de Tito, y luego los ayudó a enseñarlos en la iglesia el sábado y el domingo en la mañana. (Sí, escribí el sábado y el domingo en la mañana; sentía que tenía que llamar la atención al hecho de que yo educo a mis hijos en casa todos los días de la semana en las mañanas y luego tengo la reunión de la iglesia y el aprendizaje del idioma en los fines de semana. Quiero un reconocimiento por esto, por eso estoy llamando la atención a este hecho. Es también la razón por la cual no me siento mal por la extraordinaria cantidad de tiempo que pasé viendo Netflix mientras tomábamos un año sabático). 

Después de enseñar las lecciones a los maestros, John Michael estaba hablando con uno de los hombres del grupo, confesándole lo nervioso que estaba para enseñar. Nuestros compañeros de trabajo han estado con los hewas ya por dieciséis años, así que, aunque las capacidades lingüísticas de John Michael son fenomenales, le es difícil sentirse cómodo enseñando cuando él no está al mismo nivel que el otro compañero. (Nuestros compañeros de trabajo se estaban instalando entre los hewas cuando nosotros estábamos graduándonos de secundaria, si eso ayuda a darte cierta perspectiva).

Después de escuchar los temores de John Michael, este chico, Fawa, le dice: “No temas. Tú sólo nos enseñaste lo que dice el Hablar de Dios, que no tengamos miedo de enseñar y dirigir si somos jóvenes. Es lo mismo contigo; no debes temer porque eres más joven que Jonathan y no has estado aquí tanto tiempo como él. Escuché tu enseñanza y me pareció grata, así que deja de decir disparates acerca de tener miedo”.

No hay mucho que decir a eso, excepto: “Está bien”. Es bastante sorprendente cuando la gente hewa nos enseña.

En noviembre, cuando estalló toda la violencia y las amenazas eran dirigidas a esta aldea y tuvimos que salir, no cesaba de decirles a mis amigos lo triste y lo asustada que estuve de dejarlos. Lo que más temía era que sucediera algo que nos impidiera regresar. Varias damas me dijeron: “No te preocupes; esto es obra de Dios. A Él le corresponde decidir si ustedes viene o van, o si viven aquí o no. No sabemos qué está pensando pero sabemos que Su Espíritu irá con ustedes, y si Él quiere, los volverá a traer”.

A pesar de lo duro que era salir, era increíble oír esas palabras viniendo de mis amigas. Vivir con la gente, crecer con ellos, ser enseñadores y discípulos, es una de las recompensas más grandes de este trabajo. No se trata de nosotros y ellos. Es un asunto de nosotros con ellos. No se trata de los salvadores extranjeros altamente instruidos en la Biblia que vienen a ayudar a esto pobres salvajes. Somos el Cuerpo de Cristo unido por el Espíritu Santo.

Pablo dice en Romanos 1 que anhela ver a los creyentes romanos para que puedan ser mutuamente alentados en la fe. Pablo, siendo altamente educado en la ley y conocedor de las Escrituras por dentro y por fuera, ¿está diciendo que deseaba ser animado por creyentes más nuevos y que tenían un trasfondo pagano? ¿Qué podrían decirle a él que no lo supiera ya? No tengo ninguna idea, pero sé que fuera lo que fuera, era alentador para él. (Tal vez era: “Oigan, hagamos algo de valor ahora que se puede”).

Sé que era alentador para mi esposo (y para mí) escuchar que las palabras que él ACABABA de enseñarle a este joven, un creyente relativamente nuevo con un trasfondo animista, le eran enseñadas nuevamente a él. Pablo y los romanos; John Michael y Fawa: Mutuamente animados en la fe.

Dios hace cosas tremendas y maravillosas con personas tremendas y maravillosas.

PD- ¿Ya había escrito sobre esto? Siento que ya lo había hecho. Y como no puedo entrar a internet* para ver si ya lo había hecho, por eso te pregunto. Oh, bueno, si lo hice, entonces sabes lo sorprendente que es porque estoy hablando nuevamente de lo mismo.

*Solo un recordatorio de que no tengo internet. Tengo que enviar estos mensajes por correo electrónico, y el correo electrónico llega a través de una radio de onda corta y solo funciona aproximadamente durante la mitad del tiempo. Así que, si intentaste escribirnos y nunca te respondimos, hay una buena posibilidad de que nunca recibimos tu correo electrónico. Hay una PEQUEÑA posibilidad de que fuimos maleducados y olvidamos responderte, pero solo es una LEVE posibilidad ya que somos un poco obsesivos con el correo electrónico aquí, puesto que no tenemos otra manera de comunicarnos con el mundo exterior.

 

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