Agradecidos por una ramita, no por un pañuelo de papel

Publicado 12 de Junio 2013 por NTM

La gente moi está agradecida por cosas sencillas: salud, comida y poder leer la Palabra de Dios.

No es usual que demos gracias por una ramita. Pero los motivos que escogen los mois para dar gracias, con frecuencia desafían y hablan a Stephen y Carolyn Crockett.

Al sorber la nariz debido a un resfriado, una amiga le dice: “Oye, Carolyn, toma una ramita y quítate el moco; funciona muy bien”.

La ayuda médica es limitada con un pequeño dispensario a cargo de trabajadores de salud mois que han sido capacitados para atender las necesidades físicas diarias. Las enfermedades se propagan rápidamente debido a la falta de higiene. Usualmente es difícil dar abasto a las necesidades de salud. Por lo tanto, un piloto misionero vuela pacientemente a la tribu y fuera de ella, llevando personas al hospital. Hay gratitud porque Stephen y su amigo pudieron reparar la cerca eléctrica a fin de impedir la entrada de cerdos y perros a la pista aérea.

Aunque un hombre está agradecido por el vuelo que obtuvo para su esposa enferma, se había enfadado y dijo cosas de las que ahora se arrepiente. Entonces caminó ocho horas de regreso a la aldea después del viaje. ¿Podemos imaginarnos caminando de buena gana ocho horas y con acción de gracias porque nuestra conciencia nos está molestando respecto a nuestra ira?

Una conversación reciente, la cual retrata claramente el mundo diferente pero el mismo corazón que se necesita para honrar a Dios con nuestra gratitud, se dio en los siguientes términos:

Carolyn: “Recibí unas ‘palabras’ [email] de mi amiga en América preguntándome si estaba viviendo bien.

La amiga moi: “¿Por qué te preguntan eso? ¡Tú siempre vives bien!”.

Carolyn: “¿Por qué dices eso?”.

La amiga moi: “Bien, tú nunca te enfermas; tu esposo no te golpea; y siempre tienes arroz para comer”.

Carolyn le compartió que a veces su corazón se entristece porque extraña a su familia y a sus amigos. Para la amiga moi fue difícil entender esto ya que ella siente que en realidad no tiene ningún amigo que se interese por ella.

Cuando Carolyn comentó que echaba de menos hacer compras en los grandes edificios, su amiga moi respondió: “Sí, a mí no me gusta cargar dos hijos, leña y una bolsa grande con comida durante una hora a través de la empinada cuesta desde el huerto hasta mi casa, todos los días”.

Carolyn le preguntó qué motivos de agradecimiento tenía.

“Tengo tubérculos en mi huerto; mis hijos están sanos en el momento; puedo leer la Palabra de Dios. Oye, a propósito, déjame contarte una historia que acabo de leer en la Biblia acerca de cinco panes y dos peces…”.

La vida de esta amiga moi es un testimonio de gozo y gratitud para Carolyn y Stephen.

Hay mucha emoción y entusiasmo por aprender a leer. Hay dos cursos de alfabetización que están marchando bien. La gente expresa su agradecimiento por poder leer pronto la Palabra de Dios. Han sido capacitados cuatro maestros muy buenos y Carolyn ha cedido su trabajo. ¿Con cuánta frecuencia hemos dado gracias por hacer un trabajo tan bien que ya no somos necesarios en él?

Las caminatas a otras aldeas han sido motivo de regocijo cuando los maestros bíblicos mois regresan con noticias de que sirvieron de ánimo para otros:

 “Cuando estaba caminando, me mantuve en el sendero; no quería ser como Jonás, quien se fue a otro sitio”.

“Fue como sembrar semillas en un suelo fértil”.

“Me sentí como Pablo; durante mucho tiempo tuve deseos de ir allí pero tenía demasiadas cosas para hacer aquí. Pero finalmente pude ir y estoy muy feliz”.

“Cuando ellos pusieron sus manos sobre mí y oraron, supe que era muy importante”.

Stephen está agradecido por sus coobreros, quienes se están enfocando más en el discipulado para que él pueda dedicarse a la traducción. Él ha empezado Apocalipsis y está viendo que es un poco más fácil que las epístolas.

Se ha hecho evidente que a medida que Dios cambia corazones, se oyen más palabras mois de gratitud para “¡bien hecho!”, “¡así se hace!” y “es correcto lo que me dijiste”.

Luego, allí estaba su coobrero de traducción moi, Yanepui, quien ayuda a revisar lecciones bíblicas. Él le recordó a ella: “Oh, ¿primero no vas a pedirle al Creador que nos ayude con esto?”. Así que oraron antes de empezar.

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New Tribes Mission - Espanol

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