Una clínica de los palawanos de las Filipinas ha sido cerrada debido a amenazas contra sus trabajadores.
Para muchos palawanos, esta clínica es el único lugar donde pueden comprar medicamentos para ellos y sus hijos. El otro lugar más cercano está a horas de camino.
Los misioneros Bill y Donna Davis y sus compañeros de equipo han capacitado a los palawanos para que administren la clínica. Durante seis días a la semana, los palawanos pueden comprar medicamentos para sus familias a un precio muy reducido.
Pero desde hace poco, algunos hombres que no pertenecen a la tribu han estado creando una crisis en la clínica.
Dichos hombres han estado exigiendo que la clínica debe ser "abierta a cualquier hora que nosotros queramos." Ellos están resentidos por el hecho de que los empleados de la clínica les diagnostican las enfermedades y les prescriben las medicinas que deben tomar. Estos hombres también quieren comprar a crédito, lo cual no es permitido en la clínica.
Ellos han amenazado con "destruir la clínica y llevarse los medicamentos." Uno de ellos desenfundó su machete y lo blandió amenazando a Nili, una creyente palawano y una de las trabajadoras de la clínica. El hombre cortó un lado de la clínica con su machete para dejar en claro sus intenciones.
Para Nili ha sido muy difícil tratar con estos hombres. Ella tiene temor de ir a trabajar y no se siente segura.
Por tal razón, los misioneros cerraron la clínica durante algunos días, para apoyar a Nili y para tener tiempo de tratar el asunto.
En primer lugar, ellos le pidieron a Arturo, uno de los ancianos de la iglesia, que fuera y hablara con los agitadores. Buscando, de esa manera, resolver el problema sin causar un escándalo público, y sin avergonzar a los agitadores (algo muy importante en la cultura). Pero lo único que se logró fue que se pusieran más airados, abusivos y amenazantes.
De modo que los palawanos llamaron al "capitán del barrio" para tener una audiencia. La posición del capitán del barrio es similar a la del jefe del concilio de la ciudad.
Los Davis informaron: "Oren, por favor, por sabiduría para el capitán y para los demás hombres que van a escuchar el caso. Oremos para que la verdad salga a la luz y para que no se caldeen los ánimos, especialmente de aquellos que están a favor de la clínica, para que se haga manifiesto que los que están airados y han actuado mal son los alborotadores."
"Oremos para que se tome una decisión que permita la reapertura segura de la clínica. Oremos para que esos hombres no vayan a hacer algo alocado, causando daño a las personas o a la propiedad de la comunidad."